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ღ♥ღ.•*¨*•†♠† LUTHIEN†♠†•*¨*•.ღ♥ღ♪ღ♪*•.¸¸ღ♥ღ.•*¨*•A Travez del Espejo•*¨*•.ღ♥ღ¸¸.•*♪ღ♪ |
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July 08 Fragmento de los escritos de Tolkien
La reina Berúthiel era la esposa de Tarannon, el que fue décimosegundo rey de Gondor (entre los años 830 y 913 de la Tercera Edad) y que fue coronado con el nombre de Falastur, Señor de los Costas. Este fue el primero de los Reyes de Gondor que no tuvo hijos. Berúthiel vivía en la Casa del Rey en Osgiliath y odiaba los sonidos y los olores del mar. Solía vestir siempre de negro y plata y no soportaba los adornos ni los colores. Las habitaciones en las que vivía estaban desnudas y los jardines repletos de esculturas atormentadas bajo los cipreses y los tejos. La Reina Berúthiel era muy conocida por sus diez gatos (los gatos de la Reina Berúthiel) con los que hablaba, les leía sus memorias y a los que mandaba espiar a cualquiera que tuviera algo que ocultar. Finalmente, el rey Tarannon ordenó que la Reina Berúthiel embarcara junto a sus diez gatos y que navegara a la deriva. La última vez que fueron vistos, frente a Umbar, uno de los gatos estaba en el palo mayor y otro estaba como mascarón de proa.
May 09 Del Otro lado del espejo de Alejandro Dolina
ESPEJOS
La antigüedad clásica no conoció los espejos. Los sirios inventaron el vidrio soplado cien años antes de Cristo. Pero se trataba de un vidrio opaco. Recién en el siglo XIII, en Venecia, se pudo obtener vidrio totalmente incoloro y transparente. Las técnicas eran absolutamente secretas. Los artesanos trabajaban en una isla muy vigilada y las penas para los infidentes eran de la mayor severidad. En 1291 los venecianos descubrieron que si se revestía el vidrio con una lámina de metal se obtenía una superficie cuyos reflejos eran nítidos y luminosos. Durante muchos siglos, las personas sólo podían mirarse en el reflejo de las aguas quietas o en superficies de metal pulido. Pero como la quietud de las aguas no era frecuente y el metal pulido era demasiado oneroso, casi nadie conocía su propio aspecto. Las noticias que uno tenía acerca de su fealdad o belleza provenían de testimonios ajenos, siempre teñidos de subjetividad, cuando no de malicia. El padre Sallinger aseguró en el siglo XVIII que el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no siempre estuvieron incomunicados. Hace muchos siglos ambos reinos vivían en paz y eran diversos, es decir, no coincidían como ahora sus formas y colores. Los espejos no eran sino puertas que comunicaban un reino con otro.
Pero un día la gente del espejo invadió la tierra. Hubo una larga lucha y finalmente el Emperador Amarillo derrotó a los invasores. El castigo que les impuso fue horroroso: los encarceló en los espejos y los obligó a repetir todos los actos de los hombres. Así están las cosas ahora. Pero un día la gente del espejo volverá a rebelarse. Primero advertiremos algunas imperfecciones en los reflejos. Después oiremos sonidos extraños hasta que un color no parecido a ningún otro señalará el comienzo de la nueva invasión. Las barreras de vidrio se romperán y esta vez la gente del espejo vencerá. Es probable que los sucesores del Emperador Amarillo ejerzan vigilancia permanente sobre el mundo del espejo. Quién sabe qué clase de atentos guardianes estarán pendientes de la mínima heterodoxia de las imágenes para dar la voz de alarma. Tal vez la rebelión esté próxima y también la venganza. Acaso pronto conozcamos la horrible condena de repetir servilmente los movimientos ajenos. Pero en este último instante aparece una idea perturbadora. ¿Quién nos asegura cuál es exactamente nuestro lado en el espejo? ¿Quién puede jurar que decide sus movimientos? Cabe la aciaga posibilidad de que otros estén tomando nuestras decisiones sin que nosotros lo sospechemos siquiera. Y quizá hasta nuestro más soberano grito de libertad no sea sino el cumplimiento de unas conductas que amos desconocidos nos imponen. En ese caso el color misterioso no debe ser para nosotros una posibilidad alarmante sino una esperanza. ¡Que tiemble el Emperador Amarillo! La hora de la venganza suena sólo para los derrotados.
May 05 It's oh so Cute!It's oh so Cute!
¡¡¡¡El mejor video de michis!!!!
(super tierno y divertido)
El tema es de:Björk - It's Oh So Quiet
Pura ternura ¿NO? April 24 El poder secreto de los gatosEl poder secreto de los gatos
Son sensuales, desconfiados y muy astutos. Fueron domesticados pero siguen siendo libresNo se sabe con certeza cuándo y como se establecieron en el mundo. Desde entonces han sido adorados o perseguidos. Los envuelve un halo de misterio, que ellos alimentan con cada uno de sus gestos.
El gato comenzó a vivir en armoniosa comunidad con el hombre aproximadamente en el año tres mil antes de Cristo. Sin embargo, se sospecha que había sido domesticado muchos siglos antes. ¿Domesticado? Es un concepto que hasta hoy se discute. Cuando los primeros hombres se constituyeron en tribus sometieron a una serie de animales salvajes con el fin de ponerlos bajo sus servicios. Así, los perros se convirtieron en piedras fundamentales para la vigilancia y la caza; los caballos para la movilidad y el transporte; las vacas, los cerdos y cabras para la alimentación. Los gatos, que fueron los últimos en incorporarse a las tribus humanas, tenían una función esencial: acabar con las ratas y ratones que hacían estragos en los primitivos graneros. En este punto es importante anotar la primera gran diferencia: a las vacas, a los cerdos y a las cabras no les hace nada feliz ser el alimento de sus patrones; a los perros hubo que enseñarles a cazar y a vigilar, y al caballo se lo monta y carga en contra de su voluntad. A diferencia de esos sometidos, los gatos atrapan ratones solo porque a ellos les gusta, no porque ningún amo se lo haya impuesto. Concretamente: casi no existen los gatos amaestrados. Incluso sus parientes mas grandes y feroces suelen doblegarse a las órdenes del domador: en los circos del mundo entero hay bochornosos espectáculos con leones y tigres que saltan de uno a otro barril, obedeciendo el tajante chasquido del látigo; del mismo modo que hay lamentables perritos que disfrazados con trajes grotescos hacen payasadas. Es imposible encontrar a un solo gato que se someta a esas humillaciones. Sigue manteniendo la dignidad de sus abuelos prehistóricos, y no hay nada ni nadie que se lo haga perder. Puede ser domesticado, pero de ninguna manera sometido: no admite que le enseñen o impongan nada. Es el animal domestico que menor calidad de cambios evolutivos ha sufrido desde el comienzo de su relación con el hombre.
Ese orgullo y señorío hicieron que entrara a la historia por la puerta grande; también le iban a deparar una serie de sinsabores. En el antiguo Egipto, los faraones y sacerdotes le habían otorgado categoría de Dios: entendían que era quien les traía los mensajes y augures del más allá. Era un ser intocable. Según informara Diororo de Sicilia:
“Al que mata un gato en Egipto, le espera la muerte, haya cometido ese crimen voluntariamente o no, y el pueblo se congrega para matarlo”.
Herodoto, por su parte, señalaba que en el caso de incendio de una vivienda, el gato era el primer ser viviente que se rescataba. Lo adoraban hasta la exageración. Bast, la diosa egipcia que simbolizaba la fecundidad y la belleza, estaba precisamente representada por un exquisito cuerpo de mujer con cabeza de gato. Esa imagen se reproducía en el medallón que colgaba del cuello de los chicos, con el fin de protegerlos de todos los males. La forma de los ojos del gato era copiado en el maquillaje de las mujeres y toda vez que uno de ellos moría, sus dueños vestían luto riguroso y se afeitaban las cejas y el cabello. El animal era embalsamado y sepultado con los honores reservados a las grandes personalidades. En las excavaciones que a finales del siglo pasado se hicieron en Bubastis, una de las principales ciudades del antiguo Egipto, se hallaron mas de trescientos mil momias de gatos. Cuenta la tradición que en el 525 antas de Cristo el rey persa Cambises, hijo de Ciro el Grande, gracias a los gatos conquistó Pelusio, una inexpugnable ciudad egipcia. El astuto Cambises la bastó enterarse de la devoción que los egipcios tenían por los gatos. Entonces ordenó a sus soldados que ataran al venerado animal a sus escudos de batalla. Con seiscientos gatos, colgados de otros tantos escudos, los persas ingresaron en Pelusio. Ni un solo soldado egipcio se atrevió a hacerles frente: solo temían dañar el objeto de su veneración. A oído de los griegos, que por aquellos tiempos mantenían relaciones comerciales con los egipcios, llegaron las virtudes que, decían, poseía ese enigmático animalito. Descubrieron que era un eficaz enemigo da las ratas y de los ratones y les bastó verlo para comprender que era muchísimo más bello y elegante que los hurones y las comadrejas, los bichos que hasta ese momento estaban destinados a esos menesteres. Con alguna artimaña, robaron seis parejas de gatos a los egipcios. El resto quedó por cuenta de las seis parejas: se reprodujeron rápidamente y de inmediato se incorporaron a las costumbres griegas.
Los romanos también los sumaron a su imperio; y aunque tampoco les dieron categoría de animal sagrado, gracias a su innata independencia lo consideraron un claro símbolo de libertad. En el siglo I después de Cristo ya eran populares en Europa: Plinio el Viejo, los describe en su Historia Natural. Desde allí se trasladaron a Asia. Se dice que por la capacidad de meditación que le atribuían los asiáticos fue muy apreciado por los budistas; sin embargo, tampoco ellos lo incorporaron a su galería de animales sagrados. Sufrió el mismo castigo que la serpiente: según su tradición, ni el gato ni la serpiente manifestaron emoción cuando Buda estaba moribundo.
Habría que esperar hasta la Edad Media para verlos en Oriente. Dice la leyenda que l9s primeros gatitos japoneses nacieron en el año 999, en el palacio imperial de Kyoto. Se afirma que sus padres venían de China, traídos por el emperador Ichijo-Tenno. Por ese tiempo también habían llegado a los países árabes, allí gozaron de enorme estima. El propio Mahoma era dueño e una gata, Mueza. En cierta oportunidad se quedó dormida sobre la manga de la chilaba del profeta y éste, para no despertarla, cortó el trozo de la tela donde reposaba Mueza. El animalito agradeció el gesto de su amo y Mahoma le concedió otra gracia fundamental: acarició tres veces el lomo de Mueza y a partir de ese momento ella y todos los gatos del mundo ganaron el privilegio de caer siempre sobre sus patas. No finaliza ahí la simpatía de los países islámicos hacia los gatos. En el Corán revela incluso como fue que llegaron al mundo. Según anota, el hecho se produjo en el arca de Noé, y a consecuencia del estornudo de un león, así lo cuenta el libro sagrado de los árabes:
“Habiéndose multiplicado las ratas a bordo del arca, Noé decidió exterminarlas. Fue a ver al rey de los animales y le rogó que interviniera, pero el indolente y orgulloso señor no se digno siquiera a escucharle. Entonces, furioso, Noé le dio un violento golpe en la nariz, lo que hizo estornudar al animal. Y, sorpresa, de las narices reales salió un gato que de inmediato se puso a cazar ratas”
Palabra del Corán. La Biblia por el contrario, no los nombra ni en una sola de sus páginas. Ausencia que iba a resultarle de enorme perjuicio para los gatos. Poco importo que San Patricio, en el siglo V, o que el Papa Gregorio Magno, en el siguiente, mostraran especial afecto por estos animalitos. Poco importo que acompañaran a las Santas Agata y Gertrudis en todas las imágenes que de ellas se realizaban. Y poco importo que hubieran limpiado de ratones a los primeros monasterios cristianos. A mediados del siglo XIII, el gato fue considerado por los altos mandos eclesiásticos como un animal embrujado, y a partir de ese momento sufrió una persecución despiadada.
El silencio bíblico, por una parte y la propia estampa del gato, por la otra, contribuyeron a ello. Se hacia difícil entender a ese miembro superdotado de la casta de los felinos. ¿No era sino de brujas caer de alturas superiores a los cincuenta metros y no hacerse el menor daño? Aún no sabían que el cuerpo del gato, con doscientos noventa finos huesos, prácticamente irrompibles, albergaba quinientos diecisiete músculos que le permiten vivir como suspendido sobre resortes. Observaban la poderosa capacidad de reacción del animal y no podían creerlo. Aún no sabían que cuenta con ojos con ángulo de visión de ciento treinta grados, ciento más que los del ojo humano; que poseen un ritmo cardiaco constante de ciento cuarenta pulsaciones por segundo, lo que permite que su sistema nervioso reaccione en una fracción de segundo ante cualquier eventualidad, y con una increíble flexibilidad, lograda gracias a un conjunto de veintidós vértebras enlazadas armónicamente por múltiples redes de músculos. Una máquina perfecta, que para las autoridades religiosas del medioevo sólo podía haber concebido el mismo Diablo. El castigo fue implacable: la Inquisición reunió a una sola hoguera a los herejes, a las brujas, a los asesinos…. Y a los gatos. Las fogatas de las fiestas de San Juan, que aún perduran como inocentes festejos, en aquellos terribles días se llevaban a cabo con el único propósito de sacrificar gatos. Las consecuencias de tal nefasta matanza se vería algunos años más tarde: en 1400 la Peste Negra llegó a Europa, las ratas eran las portadoras de la infección y no había suficientes gatos para exterminarlas. Resultado: los dos tercios de la población europea murió a consecuencia del flagelo. Desde entonces el gato recuperó su digno lugar en el mundo. Más allá de su belleza e inteligencia, hoy sigue seduciendo por el misterio, el orgullo y la independencia que lo acompañan desde que se echó a caminar por el planeta. April 18 Sonatina de Rubén Darío
SONATINA
La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? ¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! ¡Calla, calla, princesa -dice el hada
madrina-,
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